Si te gusto, patrocíname

Eso de Kickstarter está bastante pasado de moda. Desde el punto de vista del inversor, la cosa es un tanto arriesgada y nunca se sabe con seguridad si se está apoyando a un verdadero emprendedor o a un vulgar caradura; y para aquellos que esperan conseguir el apoyo necesario, la cosa se reduce a un empujoncito que no garantiza el éxito de su proyecto a largo plazo… Vamos, que lo que se impone ahora es el sistema “Patreon”, el patrocinio de una comunidad a un creador o grupo de desarrolladores de un proyecto con un apoyo económico que se renueva –o no- mes a mes. Algo así como una versión 3.0 de la “paguita” a cambio de tener acceso a un podcast, a los servicios de un diseñador, un profesor o un “coach” personal. Las posibilidades, como veremos, son insospechadas.

La cosa funciona así: alguien –un creador o un colectivo- ofrecen un servicio o un bien determinados a cambio de dinero. Hasta ahí igual que en Kickstarter o, ya puestos, igual que en el mercado laboral. Pero en Patreon, el apoyo, o sea, los pagos, se renuevan de manera periódica, generalmente mensual, de manera que el creador recibe un “sueldo” de sus seguidores a cambio de renovar el contenido creado o de adaptarlo a las preferencias y peticiones de sus “patrones”.

Un vistazo a la página oficial de Patreon deja claras varias cosas: que de momento esta modalidad no tiene tanta fuerza como el mencionado Kickstarter, y que hay gente capaz de ofrecer cualquier cosa. Afortunadamente, también hay gente capaz de apreciar casi cualquier cosa, de manera que si las pretensiones de uno no son demasiado elevadas, es frecuente alcanzar objetivos modestos como unos pocos cientos de dólares al mes. El secreto, como siempre, consiste en saber hacerse ver y llegar al público adecuado. Siempre hay un roto para un descosido.

En algunos casos se trata de profesionales cualificadísimos, como el diseñador de edificios que trabajaba para Maxis –los creadores de Los Sims y Sim City- que, tras ser despedido, comenzó a buscarse la vida por su cuenta. ¿Cómo? Haciendo lo mismo que antes: diseñando edificios para juegos de crear ciudades como Cities: Skylines. Los números no lo son todo, pero se saca unos 600 dólares por construcción y dedica unas 15 horas a modelar cada edificio. No está nada mal.

En otros casos encontramos casos como el de CGP Grey, un autoproclamado “explicador de las cosas”, que recibe un patrocinio de casi 3.000 dólares por crear vídeos que explican la compleja mitología de El Señor de los Anillos. Si tenemos en cuenta que estos clips luego son posteados en Youtube, deduciremos que los patrocinadores son verdaderos entusiastas de este universo y de los vídeos del tal CGP Grey. Otro colectivo muy bien representado en Patreon son los músicos, algunos de los cuales demandan apoyo para una sola creación, por ejemplo grabar un tema o un videoclip. El talento sobra, pero este medio en concreto cuenta con tanta competencia que es un poco descorazonador ver cómo algunos artistas se quedan cortos de apoyo.

Escritores, dibujantes de cómics, fotógrafos, bailarines, animadores, programadores de videojuegos, cómicos, educadores, científicos… todos los que tienen algo que ofrecer son bienvenidos en Patreon. Bien es cierto que si tienes buena imagen, cultivas la estética “indie-hipster” o tocas temas favoritos del fandom como La Guerra de las Galaxias o juegos de ocho bits, tienes mucho ganado. Y es que ese es, al menos por ahora, uno de los puntos débiles del Patreon: que la inmensa mayoría de su universo empieza y acaba en el público norteamericano. Claro que la inmensa mayoría no significa todo, pero sí una porción tan grande como para dar la impresión de que los de este lado del charco pintamos poco, ¿no?

¡Pues no! Porque hay ejemplos no solo europeos sino también españoles. Es el caso de Anait Games, por ejemplo. Un grupo de entusiastas de los videojuegos que ofrecen a sus seguidores actualizaciones constantes en su web, acceso prioritario a la descarga de su podcast y algunas ventajas más.

Si crees que tienes algo que ofrecer y que hay alguien ahí fuera a quien le podría gustar no pierdes nada por intentarlo. Si crees que los canales publicitarios e incluso Youtube, las redes sociales y la mayorái de las plataformas “2.0” están demasiado trilladas y la competencia es demasaido feroz, prueba Patreon. Y recuerda lo que el fundador de la revista Wired dijo una vez: “un creador solo necesita conseguir 1.000 fans verdaderos para ganarse la vida”.

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