Querido móvil, ¡cómo hemos cambiado!

La tecnología lo ha invadido todo, y estar al día en los nuevos avances y los gadgets es casi misión imposible. Que si las gafas de realidad aumentada, que si el reloj inteligente y que si la abuela fuma (en pipa electrónica, por supuesto). ¿Os acordáis de la llegada de los teléfonos móviles, del momento en el que sustituimos nuestra Olivetti por el PC y de ese instante en el que decidimos jubilar el walkman por el discman? Nos creíamos muy modernos y ahora apenas podemos seguirle el paso a la tecnología.

¿Cuántos años han pasado desde la llegada del primer móvil a nuestras vidas? No nos referimos al zapatófono que usaban los detectives de ‘Corrupción en Miami’, sino de ese teléfono que tu amigo, el moderno, estrenaba allá por finales de la década de 1990 y que contaba con todos los avances: podía llamar desde cualquier parte, enviar y recibir mensajes y jugar a la serpiente.

Año tras año los teléfonos de la época fueron mejorando en diseño y prestaciones. Y la televisión y el petardeo se aliaron con el horterismo del momento creándose servicios como el ‘ya voy’. ¿En qué instante alguien piensa que el tono de espera típico de un teléfono es aburrido y se le ocurre instalar una grabación de Chiquito de la Calzada? Pues era lo más. Ahora, quien no tiene la última de Lana del Rey en su smartphone de última generación es un aburrido y no tiene ni idea de lo que se lleva.

La década de 2000 llegó con las cámaras en los móviles. Y los selfies (antes conocidos como autofotos) empezaron a ponerse de moda. Eso sí, echa un vistazo, si todavía guardas ese móvil, a la calidad de las fotografías. Vernos con la cara pixelada era algo habitual. No sé si sabrás que el primer móvil con cámara integrada llegó en 2002 de la mano de Sprint y Sanyo, el SCP-5300.

A partir de este momento la cosa empezó a precipitarse. Los cambios tecnológicos ya no eran paulatinos y costaba Dios y Ayuda ponerse al día con los nuevos cachivaches. Y todo por la culpa de un hombrecillo llamado Steve Jobs que se propuso cambiar por completo el mundo tecnológico en el que vivíamos. En 2007 aparece el primer iPhone y los hipster de la época no perdieron un minuto en adquirir el suyo y pavonearse ante el resto de sus amigos con su móvil de pantalla táctil.

Ahora somos incapaces de manejar un teléfono con teclado. Los dedos empiezan a pulsar la pantalla casi automáticamente como si fuera un acto reflejo. Y es normal, pues no soltamos el smartphone ni para ir al baño (no vaya a ser que nos quedemos encerrados). Los juegos en nuestro móvil son mejores que los de cualquiera de las consolas que tuvimos antaño y vamos por la calle enviando whatsapp como si nos fuera la vida en ello.

Y tú, ¿estás a la última o eres el último en estar?

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