Mantén tu productividad en verano (¡valor!)

Para muchos autónomos, profesionales, emprendedores, o como queramos llamarles, el verano significa muchas veces seguir trabajando en un ambiente un tanto… extremo. O bien porque el calor per se hace estragos en la productividad, o bien porque nos desplazamos a un lugar de vacaciones familiares con el sano propósito de seguir trabajando “a medias”: la tortura es máxima y probablemente nos arrepintamos de la elección.

Mantener la productividad en verano, como si nada, es tarea de valientes. Algunos de los peligros más evidentes pasan por el mencionado calor, por la realidad de que otros están de vacaciones en ese momento, y por la supuesta merma en al carga de trabajo, que hace que los pensamientos ociosos, y el aburrimiento en general, surjan con mucha facilidad.

Toma nota de estos consejos si trabajas en una oficina:

  • Haz balance, y también limpieza de tareas que has pospuesto durante meses.
  • Adáptate a la temporada: procura mantenerte fresco, prescindir de vestimentas excesivamente formales si puedes (¡no a la corbata en verano!), desplázate a un lugar más adecuado (resumiendo, más fresco si es posible).
  • Olvídate de los demás, de los que están disfrutando fuera del verano. Ya te llegará el momento cuando termines, así que lo mejor que puedes hacer es… terminar.
  • Haz comidas ligeras, aunque sean más frecuentes, e hidrátate en condiciones.
  • En casos de bloqueo, o agobio, oxigénate, sal un rato, toma un café,…

En caso de que trabajes en casa, tengo unos consejos adicionales para ti. Trabajar en casa es de por sí difícil, pero en verano la cosa adquiere tintes de película de terror.

  • Mantente fresco, pero sin trabajar en la penumbra.
  • Vístete y haz tu vida normal, como si fueses a la oficina.
  • Resiste con todas tus fuerzas la tentación de salir al jardín, a la terraza, o meterte en la bañera.
  • Come ligero, come a menudo. Bebe muchos líquidos, pero no abuses del café.
  • Tras la comida, si hace calor, lo mejor es dormir una siesta ligera, unos 30 minutos. Por eso, precisamente, es bueno que no abuses del café.

Y nada, piensa que tiene que llegar tu momento para desconectar (y ese momento debe llegar, no solo tiene que) y que te lo merecerás completamente. Pero si no eres capaz de hacer tu trabajo bien a diario, lo más probable es que solo tengas trabajo atrasado. ¡Ánimo!

Foto | Rudd Hein

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