Ludificación: la vida es un juego

Entre los impulsos más fuertes del ser humano están el juego y el aprendizaje. Si mezclamos ambos contextos, y además los revestimos de cierta contextualización (a todos nos gusta contar o que nos cuenten historias), el resultado es una poderosa y efectiva herramienta de motivación. En otras palabras: si queremos que un grupo de gente haga algo, una de las estrategias más inteligentes es hacerles creer que están participando en un juego, con recompensas, resultados medibles, ganadores y sobre todo diversión. Es lo que se llama gamificación o ludificación: convertir la vida en un juego.

¿Cómo se juega?

Imagínate que cada vez que llegas a tiempo al trabajo te dan un desayuno gratis. O que, si no consultas webs privadas o tus redes sociales durante toda la jornada laboral, puedes irte a casa quince minutos antes. O que perteneces a un “equipo” en vez de a un departamento, y que el equipo de mejores trabajadores obtiene un bono para dos noches de hotel gratis cada tres meses… Son ejemplos un poco burdos y restringidos al ámbito laboral, pero dan una idea de en qué consiste la ludificación.

La mecánica puede basarse en la obtención de puntos, partes de un puzle, distintivos, un buen lugar en una clasificación pública o la pertenencia a un grupo “mejor”… pero la estrategia es siempre la misma. Es el llamado refuerzo positivo, algo que podemos ver en videojuegos, programas de fidelización al cliente, promociones comerciales de todo tipo, recursos humanos y en general cualquier situación en la que se trata de inducir el comportamiento de una persona o grupo usando ese refuerzo positivo. Para el participante en ese “juego”, la impresión es la de estar participando en algo divertido, algo en lo que él es el protagonista y puede influir en las cosas. Es emocionante. Es motivador. Mejorar el estatus –aunque sea de manera virtual-, obtener reconocimiento público o cooperar con otros participantes en una tarea común son cosas que impulsan a la mayoría de las personas a esforzarse más.

¿Cómo son los que juegan?

Como nos decían de pequeños, “lo importante no es ganar, sino participar y divertirse”. Y esto es precisamente lo que mueve a mucha gente a disfrutar de este tipo de programas y a involucrarse en ellos. Que algo sea divertido ya es suficiente motivación para continuar haciéndolo e intentar hacerlo mejor cada vez. Por otro lado, hay jugadores cuya visión de las cosas les lleva a enfocarse en el resultado final, en la victoria o la superación. Desde el principio tienen claro que quieren estar arriba y calculan sus esfuerzos y acciones para conseguirlo.

Según los psicólogos, estos últimos son los “killer players”, los que se vuelcan totalmente en la superación de sus oponentes. No, no son unos trepas, son personalidades movidas por la ambición pero que respetan las reglas y obtienen satisfacción cuando ganan. También encontramos al “achiever”, el explorador que va un poco por libre y que busca la satisfacción personal por encima de todo lo demás. Disfruta con el juego mientras su curiosidad le lleva a conocer los límites del mismo, y también se lo pasa bien viendo cómo juegan los demás. Luego está el jugador “social”, que suele asumir espontáneamente el papel de organizador o portavoz de un grupo. Su mayor afán es que reine la armonía y el espíritu de cooperación. Por último, están los que simplemente se dejan llevar y los desmotivados, aquellos a los que les cuesta mucho identificarse con dinámicas de trabajo distintas a las habituales.

Se juega en todas partes

Todos conocemos el sistema ed “pegatinas-premio” que se usa en las escuelas primarias y en muchos hogares con niños para premiar a los campeones de la casa cuando se portan bien. Este sistema se va volviendo más sofisticado a medida que las mentes de los “jugadores” se van haciendo más complejas, y de mayores nos sorprendemos persiguiendo “logros” en videojuegos, coleccionando cupones de descuento o coleccionando fascículos para tener las tapas gratis. O tal vez nos encontremos al otro lado del “juego”, diseñando campañas de publicidad o gestionando gupos de trabajo e ideando estratagemas para fomentar el rendimiento de nuestro personal.

En cualquier caso, hay que aclarar que este concepto se basa en proponer una visión diferente de las cosas, en proponer una manera alternativa de abordar un proyecto o de desempeñar una tarea. No se trata de engañar ni de presentar de manera artificial una realidad. La llamada “ludictadura” define al uso erróneo y exagerado de esta interesante manera de pensar. Algo así como plantear un juego con reglas injustas o imposible de ganar.

Y a ti ¿te gustaría pasar por alguna experiencia de “ludificación” en tu trabajo o en algún otro contexto?

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies