La locura de Flappy Bird, segunda parte

Hace poco les hablamos en este blog de Flappy Bird, un nuevo juego para smartphones que de la noche a la mañana se había situado en lo más alto de las tiendas de aplicaciones, sumando en poco tiempo más de 50 millones de descargas. Si usted ha intentado descargarse estos días Flappy Bird, no lo habrá encontrado ni en Google Play ni en la tienda de Apple.

¿Qué ha pasado? Su creador, el vietnamita Dong Nguyen, decidió retirar el juego el pasado 9 de febrero. “No puedo más, lo odio” dijo en su cuenta de Twitter el joven que, según contaba, no podía soportar la presión que supuso la fama repentina del juego.

Según personas cercanas al joven vietnamita, éste había recibido amenazas de muerte. Además, Nguyen, de 29 años, no quería seguir alimentando la polémica que se había generado en su país debido a su rápido enriquecimiento. Otros apuntan a que ha matado a la gallina de los huevos de oro para curarse en salud. Y es que las tuberías que tiene que sortear el pájaro están claramente inspiradas en Mario Bros de Nintendo. Y antes de enfrentarse a posibles problemas legales, era mejor hacer caja y desaparecer.

Mina de oro
Porque el pajarito se ha convertido en una mina de oro para su creador, puesto que se calcula que en los días en los que llegó a lo más alto en las tiendas de aplicaciones generaba unos 30.000 euros diarios en publicidad. Y sigue generando dinero, puesto que aquellos usuarios que se descargaron Flappy Bird antes de que Nguyen decidiera retirar el juego, siguen viendo anuncios cada vez que echan una partida.

Mientras Nguyen intentaba volver al anonimato anterior al fenómeno Flappy Bird, la locura seguía. De un día para otro, tener un móvil con ese juego se había convertido en algo valioso. En la web de eBay pronto hubo avispados que vendían móviles con Flappy Bird. En las subastas se llegó a ofrecer 99.900 dólares por un terminal iPhone 5S que tenía descargado el juego. De hecho, eBay ha tenido que cancelar estas pujas porque está prohibido vender terminales con aplicaciones.

Imitadores
Otros, más avispados aún, decidieron subir a las tiendas aplicaciones inspiradas en el juego. Tanto la estética de gráficos pixelados como la programación de Flappy Bird eran fácilmente copiables. Se sucedían títulos como Flappy Bird Flyer, Flappy Super Hero, Flappy Bee, Flappy Plane, Flappy Flyer. En pocos días, las tiendas estaban llenas de estos imitadores, juegos muy similares con pajaritos atravesando tuberías. Y si no eran pájaros, valía cualquier otro animal, mientras se mantuviera la dinámica del juego: tener que tocar la pantalla para conducir al bichito en cuestión entre tuberías.

Al final, tanto Apple como Google han decidido retirar de sus catálogos estas imitaciones del original. Se han salvado algunas como Splashy Fish, a pesar de la clara inspiración en Flappy Bird. ¿Será éste el último capítulo de este peculiar culebrón?

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