Hoy toca ir al mercado… ¡a tomar copas!

Hace muy pocos años ir al mercado era una tortura. Significaba que la nevera de tu casa estaba completamente vacía y que había que dedicar unas horas de la semana, o en el peor de los casos, del sábado por la mañana para poder hacer despensa. Algunos disfrutaban de este paseo y de la sensación de poder ver y tocar toda la fruta, verdura, pescado o carne que ibas a comprar. Otros no tanto.

Hoy la cosa cambia. Cuando alguien anuncia aquello de “¿Vamos al mercado?” no está alentándonos a cargarnos con el carrito y la lista de la compra. Todo lo contrario. Esa expresión esconde una excusa para ir a tomarse el piscolabis y el vermú en un escenario diferente. Sí, ahora los mercados de toda la vida, aquellos en los que aún podrás ir a por los tomates de la ensalada o unos mejillones frescos, también cobijan tabernas y rincones en los que degustar una buena cerveza o un vinito acompañado de unos pintxos para hacer la compra un poco más llevadera.

Así contado parece que antes de que aparecieran estos bares en los mercados de las ciudades ir a hacer la compra fuera un asunto de vida o muerte… de aburrimiento. Para nada, aunque en algunos lugares ir al mercado pueda suponer toda una aventura.

 

Es solo cuestión de adaptarse a los nuevos tiempos, y modernizarse ¡mucho! Si ahora te hablamos del Mercado de San Miguel lo primero que te vendrá a la cabeza es un lugar turístico y no demasiado barato, pero con un encanto especial. Tú ahora, si vives en Madrid, no vas ni loco salvo que venga gente a visitarte y hagas de guía. No obstante, antes era un mercado de barrio, de esos de ir con el carrito de la compra a cuestas y conseguir las mejores frutas de temporada. Hoy también podrás comprar alimentos allí pero, que no te engañen, si te dicen que van a este mercado probablemente vayan a tomar unas cervezas y unos tentempié y vuelvan a casa con las manos vacías.

Esta excusa tampoco vale si vives en Madrid y te dicen que van a ir a hacer la compra al Mercado de San Ildefonso, el Mercado Barceló o el Mercado de San Antón. Todos han sido reformados para ofrecer los mejores pintxos y comidas del mundo, con vermú o cerveza para no atragantarse, e incluso en ocasiones con conciertos, talleres o mercadillos de ropa de todo tipo.

Si hablamos de transformación en los mercados, te proponemos que te acerques al Platea. Está muy cerca de la calle Serrano y la Plaza de Colón, lo que inmediatamente debes asociar a precios no muy bajos. Eso sí, tiene hasta un escenario en lo alto donde se llevan a cabo conciertos, y varios restaurantes, de hecho se describen a sí mismos como ‘Restaurante con espectáculo en Madrid’. Si os contábamos que los anteriores se han modernizado y tienen un toque ‘chic’, el Platea ha querido diferenciarse confiriendo un carácter clásico y elegante (adaptándose a la zona en la que se encuentra).

Vamos, que fuera esas caras largas la próxima vez que te propongan ir al mercado. Ya no te están proponiendo un plan repleto de parejas y señoras mayores rellenando sus neveras. Ahora es la nueva moda para salir a tomar el vermú, o lo que surja.

Imagen: MrT HK – Flickr

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