Echando el freno tecnológico. Menos conexiones, más emociones.

A veces puede ser demasiado. Correo electrónico, trabajo, redes sociales, noticias, actualizaciones, ocio electrónico, llamadas, Facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter… A veces, estar “conectado” permanentemente es una servidumbre que se come nuestro tiempo y energía. Y lo peor de todo es que una ausencia o falta de actividad en estos servicios puede interpretarse de muchas formas, pero casi todas negativas. ¿Es necesario distanciarse de un modo saludable de todo este tinglado tecnológico? Si te has hecho esta pregunta alguna vez, es posible que lo necesites; y por tanto deberías planteártelo.

Está probado que los increíbles avances tecnológicos que se han incorporado en la última generación a nuestra vida cotidiana están afectando a nuestras relaciones sociales e incluso están cambiando nuestro cerebro. Por supuesto que esto no es malo, pero un uso intensivo y continuado de, por ejemplo, las herramientas de comunicación, puede convertirse en algo excesivo: no hay por qué vivir en un continuo estado de alerta ni sentirse impulsado a responder instantáneamente a cualquier notificación, mensaje o invitación que nos llegue. Los problemas fisiológicos que esto puede acarrear no son pocos: en Japón se ha identificado el “síndrome del móvil”, una afección de las cervicales provocada por tener la cabeza agachada demasiado tiempo. Pero aún más frecuentes y por lo menos igual de importantes son los problemas de ansiedad, sobreexposición o sobre estimulación que pueden tenernos “de los nervios” continuamente.

Intenta, por ejemplo, limitar el número de veces que visitas o actualizas páginas como Facebook. ¿De verdad necesitas consultarla más de tres veces al día? Del mismo modo, procura no dedicar más de un cuarto de hora a cada una de estas visitas –vale, la primera del día puede ser un poco más larga-, pero atención: si llevas un buen rato hojeando las actualizaciones y solo ves fotos de comida, gatitos o memes, puedes hacer estas visitas aún más cortas. A todo el mundo le viene bien un descanso, pero tal vez levantarte del escritorio y estirar las piernas te despeje la cabeza más que ver cinco versiones del mismo chiste… Además, deberías permitirte el “lujo” de dejar el móvil en silencio durante esos momentos en que realmente quieres concentrarte en otra cosa: desde ver una película en el cine o disfrutar de una cena con amigos hasta cocinar en casa o dedicarte a tu hobby. Un par de horas en modo silencio no son ninguna catástrofe.

Mima a quienes lo merecen. Tu familia, tus hijos, incluso tu mascota… se merecen tenerte al 100%. Al menos, cuando te lo puedas permitir -y esto debería ocurrir cada día-. Es un poco triste ver a algunos progenitores que aprovechan la salida al parque con los niños para engancharse al móvil y prestar más atención a la pantalla que a quienes tienen delante. Hay un momento para todo y para todos, y nunca hay que perder la perspectiva de qué es lo que más importa. De nuevo: deja los pitidos, trinos y tonos de alerta para otro momento. Escucha a tus amigos, ten conversaciones completas con ellos, no lo dejes para un “ya te enviaré un email” o “ponlo en Facebook y lo miro”. Demustra que realmente te gusta alguien pasando tiempo con él, no dándole click a una mano con el pulgar hacia arriba.

El llamado “anti-smartphone”, creado por ex empleados de Sony y Apple, es peculiar no solo en su forma -esférica-, sino también en su filosofía. No tiene sonido. Para usarlo debes conectarte unos auriculares, algo que probablemente limitará el número de veces que eches un vistazo a su pantalla. Por lo demás, ofrece todas las prestaciones y capacidades de un Smartphone actual, con la particularidad de que su pantalla redonda presenta la información e imágenes de un modo un tanto inusual. Nadie sabe si tendrá o no éxito este “slowphone”, pero es todo un síntoma de la tendencia cada vez más presente que se está implantando en muchos usuarios: todas las ventajas de la tecnología y la conectividad, pero sin dejar que sea una presencia intrusiva y estresante.

Si todo esto te parece exagerado, piensa que el 90% de los usuarios de Smartphone pasan un promedio de dos horas y media online. Tal vez, lo realmente “smart”, inteligente, sea podar un poco el montón de aplicaciones que tenemos instaladas y que continuamente reclaman nuestra atención. Empieza ahora y ya verás como en realidad no era tan necesario tener cuatro apps para poner filtros en las fotos y compartirlas, o que se puede sobrevivir estando activo en menos foros o redes sociales. Al menos, pruébalo.

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