Donut con sardinillas y otros atentados culinarios

Un exceso de creatividad en la cocina ha ocasionado que a veces se cometan crímenes culinarios que deberían ser juzgados por un altísimo tribunal gastronómico. Mezclas imposibles de ingredientes con resultados cuando menos discutibles. He aquí una pequeña muestra de rarezas.

Si hablamos de incompatibilidad de caracteres creo que es justo referirse a las guarrindongadas, un término acuñado por David “Robin Food” de Jorge, y que podríamos definir como “algo que comes en soledad, normalmente de noche, cuando llegas de farra, con nocturnidad y alevosía. Y es la típica mierda que se repite en el tiempo y que normalmente solo te gusta a ti”. Entre esa ‘mierda’ hay recetas tan ‘fascinantes’ como un donut relleno de sardinillas picantes o un tazón de cacao con galletas y mortadela. Se me está haciendo la boca agua.

Mortadela con aceitunas
Aprovechando que hablamos de mortadela, este fiambre con denominación de origen, que nació en la región italiana de Bolonia, tiene que ser elaborado de acuerdo a un estricto proceso. Sin embargo, en España y Portugal decidimos aportar nuestro grano de arena añadiendo unos ingredientes muy nuestros: aceitunas y pimiento morrón. Y lo peor de todo es que muchos niños han sido alimentados con tamaña aberración. ¿Por qué? ¿Por qué?

Capirinha de alcachofa
De regreso a Italia, tierra de la suculenta mortadela y de otro invento quizá menos apetitoso denominado Cynar. Este aperitivo, de origen italiano, debe su nombre a la Cynara scolymus, denominación científica de la alcachofa. Pero ¿a quién se le puede ocurrir hacer un licor a base de alcachofa? Pues a Angelo Dalle Molle, un emprendedor y mecenas veneciano. El caso es que, aunque suene descabellado, esta bebida es realmente popular en Argentina donde un barman tuvo el día creativo y se ‘marcó’ una Caipichofa o algo así como una capirinha de alcachofa.

Sin embargo, existe un plato igualmente de origen italiano (¿Casualidad? No lo creo), que se ha visto sujeto a todo tipo de interpretaciones, añadiduras y mezclas imposibles: la pizza. Bajo el lema de “a la pizza le va bien cualquier ingrediente que le eches” se han cruzado límites que jamás deberían haberse sobrepasado. Por ejemplo, ¿qué perversa mente puede pensar que la piña es un ingrediente adecuado para una pizza? No me cabe duda que que se trató de un vendedor realmente convincente especializado en fruta tropical.

Pizza de ensalada
Pero como dice algún anuncio “el ser humano es extraordinario” y por qué quedarse en la fruta cuando puedes cubrir una masa de pizza, moldeada como la base de una tarta de manzana estadounidense, con Ensalada César y trocitos de pollo. Y para colmo de originalidad nada mejor que llamarla Pizzalada.

Pero eso no es nada comparado con la CACHOPizza de la que se hizo eco El Comidista. El nombre de esta aberración culinaria no se debe tanto al tamaño (aunque no estoy del todo seguro) como a uno de los múltiples ingredientes que incluye: el cachopo (dos filetes de ternera grandes empanados rellenos de jamón y queso). Otra cosa no, pero en Galicia lo de comer se lo toman muy en serio.

Estos son solo algunos ejemplos pero seguro que conoces más y mejores aberraciones culinarias.

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